Nuestro amor fue un salto a ciegas,
era un laberinto de emociones
donde el fuego siempre estaba presente.
Había conexión,
miradas fugaces.
Hacíamos el amor y también nos reíamos
pero uno de los dos se quedo con las ganas.
Nuestro amor fue un salto a ciegas,
era un laberinto de emociones
donde el fuego siempre estaba presente.
Había conexión,
miradas fugaces.
Hacíamos el amor y también nos reíamos
pero uno de los dos se quedo con las ganas.
El amor puede ser tantas cosas;
Un beso inesperado
en la frente.
Un abrazo a tiempo.
Esa amistad que te escucha
a cientos de kilómetros.
Incluso esa amiga
que te acoge
en algún momento
de su vida.
Amor no es solo amar,
sino que te amen.
Su mano
acariciando su pecho,
el calor
de una última tarde
de verano.
Escalofríos
sentía por su piel,
cada vez que lo sentía.
Una vez más,
ella
se conoció.
Noches en vela,
anotando todas las veces
que apareces en mi memoria.
Como los flashes de las cámaras,
algo rápido que perdura en el corazón.
Llevaba mucho tiempo sin sentir,
ese algo que fuimos.
Pero llegaste a mi para recordármelo
una vez más.
Ojalá
fuera mi última vez.
El amor entre dos mundos,
como Romeo y Julieta
proclamándose un amor
que solo ellos podían sentir.
Acariciándose los miedos que sentían
por las pequeñas rivalidades entre ellos.
Sano
y fuerte era su amor
pero también destructivo para ella.
El arte de verse desnuda
en los ojos de nuevos amantes.
Pero ya nada era,
como su antiguo amor.
No creía en nadie más,
está soledad era mi propia compañía.
Estaba tan rota
pero de pronto,
te conocí.
Cuando el amor no era
para mi,
ni el momento.
Fue un verano corto
y intenso a tu lado.
El destino y el azar
de las circunstancias
nos acabo uniendo.
No me fui, quizás si. Pero aquí estoy, intentando sobrevivir. Renaciendo de nuevo o casi, como duele cuando te rompes. Te ahogas quieres gr...