El alma

Una intensa niebla,
Se apoderó de mi cuerpo.
Era el alma,
De un habitante perdido,
Y que se quedó entre las sombras.
Ya que su espíritu,
No había avanzado,
Hacía la luz.
La soledad le comía por dentro,
Poco a poco,
Hasta el punto de enfadarse consigo mismo.
De que su cuerpo empezase,
A estar todo negro,
Por el odio que tenía dentro.
Intenta irse,
Pero no fue capaz,
Alguien le detenía,
Era su sinceridad.
De poder ser el otra vez,
Sentirse amado,
Por primera vez.
Y poder percibir,
Ese cálido beso,
En sus labios.
Una sensación extraña,
Podía percibir en su corazón,
Pero todo era pasado,
Y esta es su cruda realidad.
Que el jamás podrá experimentar,
El amor familiar.
Esa marca le dice todo,
La insignia de su tumba,
Fue el final.
Aunque quiere notar,
Que se halla vivo,
Solo es todo desconcertante.
Ese efecto,
Una impresión,
Es lo que nota,
Cuando la ve.
Aunque ella no lo vea,
Sabe que lo que ve con amor,
Fue tan presuroso.
Ocurrió solo cuando tenía diecisiete años,
El era solo un crío,
Pero quería experimentar,
La sensación de volar.
Ese fue su final.

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